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23 abril 2008

San Jorge, patrón de los enamorados de la Cultura y de la SGAE

El 23 de abril, San Jorge, se celebra en más de cien países. Los festejo y representaciones son tantos y tan dispares como las leyendas del Santo. Desde 1966 la UNESCO lo proclamó el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor.

En España, por lógica deducción, San
Jorge de Capadocia es también patrono de la SGAE.

En Cataluña, la "Diada de Sant Jordi" cobra una relevancia especial con el intercambio de libros y rosas entre amigos y enamorados.

Este Santo polivalente es y ha sido históricamente el protector de los enamorados, héroe en leyendas de princesas entre ígneos dragones, ejércitos cristianos y musulmanes.

Como nota anacrónica, el 24 de abril, un San Jorge niño, "El Sant Jordiet", al caer la tarde se dedica a matar moros desde las alturas, según la tradición festera de la ciudad de Alcoy.

Es defensor de la cultura, de las artes y de las letras, de los libreros, de las fábricas de papel y de los santeros, entre otros patronazgos conocidos.

En Cataluña, tradicionalmente los enamorados, amigos y familiares se obsequian un libro y una rosa. Ellos les regalaa a ellas una rosa y ellas un libro a ellos. Gracias a la caña que han dado los colectivos pro igualdad, hoy los papeles se están invirtiendo.


Al pobre Jorge de Capadocia, que en la gloria esté, le hicieron mártir por defender su fe cristiana, santo por dudosos milagros y apócrifo por las versiones tan ambiguas sobre el origen de sus alucinantes hazañas.

Ostenta el patronazgo en Aragón, Castilla y Cataluña, en Portugal, Inglaterra, Georgia o Bulgaria, entre otras poblaciones, ciudades, países y territorios. Se le conoce y venera desde oriente a occidente, independientemente de credos o ideologías, y es una figura importante en el sincretismo religioso.

El nacimiento y vida de Jorge de Capadocia no se ha podido demostrar. No obstante, se le sitúa en Roma entre el año 275 y el 303 d.C. El 23 de abril del 303 en Palestina, se cuenta que fue decapitado por orden del emperador romano Diocleciano al cual servía como soldado.

En el año 494, fue canonizado por el papa Gelasio I, quien lo incluyó junto con «...aquellos cuyos nombres son justamente reverenciados, pero cuyos actos sólo son conocidos por Dios». Es decir, libre albedrío entorno a su vida y milagros.

Fotografías: Wikipedia.es